sábado, 9 de julio de 2011

TRASLADO.

ME TRASLADO A DIABOLIC BEES

viernes, 8 de julio de 2011

Las mentiras.

Todos buscamos que las personas que más queremos, las que más necesitamos y a las que le pedimos ayuda cuando nos sentimos mal o tenemos algún problema, nos digan la verdad. Muchas veces se escuchan esas típicas palabras de “odio las mentiras” u “odio a la gente falsa”. Decidme entonces por qué nos enfadamos cuando nos dicen la verdad. ¿Acaso preferimos que nos mientan para luego enfadarnos porque nos mienten? Aquella persona que dice la verdad en todo momento suele ser repudiada. Entonces, ¿debemos convertirnos todos en mentirosos para ser aceptados?

Ahora entraré en lo personal. No todas las verdades me sientan mal, más bien me sienta aún peor ver como las personas a las que más quiero me mienten a la cara. Me miran fijamente a los ojos y son capaces de mentirme y llevarme la contraria en algo en lo que yo sé la verdad y en lo que realmente llevo razón. ¿Que lo hacen para tratar de hacerme sentir mejor? Pues os equivocáis. Prefiero que me rompáis el corazón con la peor de las verdades a aguantar las mentiras que me hacen sentir bien. Puede que creáis que no es así, pero para mi lo es. Pero lo que más odio y más me cuesta superar es que a las personas que tanto quiero, admiro y respeto me lleven la contraria en cosas como mi físico. Supuestamente yo soy la persona que más se conoce a sí misma, si digo algo sobre mí que es cierto, ¿por qué discutirlo? Estoy completamente segura de que a una persona completamente desconocida le doy mi opinión sobre cómo soy y sin duda me dará la razón. Y no por ello me hará sentir una mierda.

Y con todo esto quiero llegar a la conclusión de que no hay que confiar en las personas que más quieres para que te den una opinión sobre como eres físicamente, porque no te dirán la verdad. Dirán mentiras con el fin de hacerte sentir mejor sin saber que en realidad están haciendo que de hundas más y más.

viernes, 8 de julio de 2011

Las mentiras.

Todos buscamos que las personas que más queremos, las que más necesitamos y a las que le pedimos ayuda cuando nos sentimos mal o tenemos algún problema, nos digan la verdad. Muchas veces se escuchan esas típicas palabras de “odio las mentiras” u “odio a la gente falsa”. Decidme entonces por qué nos enfadamos cuando nos dicen la verdad. ¿Acaso preferimos que nos mientan para luego enfadarnos porque nos mienten? Aquella persona que dice la verdad en todo momento suele ser repudiada. Entonces, ¿debemos convertirnos todos en mentirosos para ser aceptados?

Ahora entraré en lo personal. No todas las verdades me sientan mal, más bien me sienta aún peor ver como las personas a las que más quiero me mienten a la cara. Me miran fijamente a los ojos y son capaces de mentirme y llevarme la contraria en algo en lo que yo sé la verdad y en lo que realmente llevo razón. ¿Que lo hacen para tratar de hacerme sentir mejor? Pues os equivocáis. Prefiero que me rompáis el corazón con la peor de las verdades a aguantar las mentiras que me hacen sentir bien. Puede que creáis que no es así, pero para mi lo es. Pero lo que más odio y más me cuesta superar es que a las personas que tanto quiero, admiro y respeto me lleven la contraria en cosas como mi físico. Supuestamente yo soy la persona que más se conoce a sí misma, si digo algo sobre mí que es cierto, ¿por qué discutirlo? Estoy completamente segura de que a una persona completamente desconocida le doy mi opinión sobre cómo soy y sin duda me dará la razón. Y no por ello me hará sentir una mierda.

Y con todo esto quiero llegar a la conclusión de que no hay que confiar en las personas que más quieres para que te den una opinión sobre como eres físicamente, porque no te dirán la verdad. Dirán mentiras con el fin de hacerte sentir mejor sin saber que en realidad están haciendo que de hundas más y más.